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La alimentación correcta en la tercera edad

Con la llegada de la tercera edad, se produce una notable reducción de la actividad física, lo que unido a los achaques y enfermedades de esta etapa de la vida, hace que se deban producir ligeros cambios en los hábitos alimentarios.

Los expertos coinciden en que el metabolismo basal, que es la energía que se gasta por respirar, caminar, bombear la sangre al corazón o incluso pensar, se reduce entre un 5% y un 10% por cada década de vida que pasamos.

La alimentación correcta en la tercera edad

Asimismo pueden aparecer molestias digestivas y normalmente el proceso de digestión se suele ralentizar y también dificultar, por lo que es normal que si se siguen manteniendo los hábitos alimentarios de siempre, se producirá un notable aumento de peso. Por eso hay que llevar una correcta alimentación.

¿Cómo es una correcta alimentación en la tercera edad? Los expertos en nutrición coinciden en la importancia de seguir estas pautas que os vamos a proporcionar, como por ejemplo hacer al menos tres comidas al día: desayuno, comida y cena.

De esta forma se consigue un equilibrio de los nutrientes a lo largo del día. Diversos estudios demuestran que las personas en la tercera edad pueden asimilar una mayor cantidad de nutrientes y consiguen nutrirse mejor cuando realizan tres comidas al día cuando se compara con aquellos que solo hacen dos.

El consumo de carbohidratos, grasas y proteínas debe hacerse de forma equilibrada dado que en las personas mayores se producen diversas modificaciones en el funcionamiento digestivo. Esto es provocado por una menor producción de saliva así como jugos gástricos, reducción de la absorción de nutrientes y la ralentización de la digestión.

Esto hace que se eliminen o se reduzcan de la dieta algunas clases de alimentos como pastas, panes o carnes, sobre todo porque resultan difíciles de digerir. Es importante recordar que se debe buscar un correcto equilibrio de nutrientes porque hay algunos que no es conveniente que se excluyan de la dieta sino buscar alternativas que permitan aumentar su digestibilidad.

La hidratación también es muy importante en una dieta en personas de la tercera edad. Las personas mayores suelen deshidratarse de una manera más fácil porque el contenido el agua de su cuerpo se reduce y se lleva a cabo un desbalance electrolítico.

Por ello es algo básico tener una buena hidratación, pero no solo a base de agua sino también con leche, té, zumos naturales y yogur entre otros productos.

Se deben evitar comidas rápidas y productos precocinados, una tendencia a la que recurren muchos mayores que viven solos. Esta clase de alimentación tiene muchas grasas saturadas, azúcares y sal. Se debe apostar por las comidas caseras y sanas, como las recetas de bacalaoalhorno.com.es, con lo que poder llevar una correcta alimentación.

Para finalizar no queremos olvidarnos de la importancia de elegir alimentos que sean ricos en vitaminas y minerales. La demanda de energía y nutrientes durante la tercera edad cambia dado que su absorción se ve disminuida.

Además en esta etapa de la vida se produce un descenso de los niveles de vitaminas C y D así como de minerales como es el calcio. Por ello, y aunque los requerimientos de energía sean menores en esta etapa, se debe aumentar el consumo de verduras, hortalizas, zumos naturales y frutas como principales fuentes de vitaminas y minerales.