La cocina de Pili

Pollo relleno al horno

El pollo es un uno de los alimentos más versátiles que tenemos en la cocina española dado que permite ser preparado de mil y una formas diferentes. No es un producto caro, se puede comprar en cualquier momento del año y tiene un gran sabor, como por ejemplo con la receta de pollo relleno al horno que compartimos contigo en este artículo.

Esta receta se cede hacer en el horno o a la barbacoa, para que tenga un sabor ahumado excepcional, puedes encontrar tu barbacoa ideal en la web Todobarbacoa.es.

Pollo relleno al horno

Para su elaboración necesitamos estos ingredientes:

  • Un pollo entero de entre 1,5 y 2Kg.
  • 250 gramos de carne picada (mejor si es mixta)
  • Caldo de pollo (mejor si es casero)
  • Ciruelas y orejones (a discreción.)
  • 1 manzana (de la clase que queramos, pero Golden está bien)
  • 2 dientes de ajo.
  • Leche.
  • Sal y pimienta fresca recién molida.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Migas de pan.

Modo de elaboración del pollo relleno al horno

Como sucede en cualquier otra receta, la calidad de los productos es muy importante y si queremos que esta elaboración salga bien, debemos procurar que todos los productos tengan un mínimo de calidad.

A pesar de que los pollos se nos entregan limpios en el supermercado o la carnicería, es recomendable lavarlo bien y retirarle los restos de grasa que pudiera tener. Una vez lavado y escurrido lo salpimentaremos al gusto.

Por otro lado pondremos a calentar una sartén con un chorro de aceite y también salpimentaremos la carne picada. Cuando hayamos mezclado bien la carne la saltearemos durante dos o tres minutos para que se haga un poco por todos lados y la reservaremos para más tarde.

Ahora precalentaremos el horno a 180 grados para tenerlo listo cuando acabemos de preparar el pollo. El siguiente paso es pelar los ajos y picarlos muy pequeños, lavamos, pelamos y picamos la manzana en trozos que no sean demasiado grandes, de medio centímetro está bien. Asimismo pondremos miga de pan a remojar en leche.

En un bol grande echaremos los ajos, la manzana y la miga de pan remojada en leche. Lo salpimentaremos, incorporaremos la carne, la mezclaremos con el resto de ingredientes y rellenaremos el pollo, presionando bien para que la mezcla quede bien prensada en el interior.

Ahora cerraremos el pollo, bien con hilo, bramante o con unos palillos, pero debemos asegurarnos de que queda bien cerrado y que no se saldrá el relleno durante su horneado.

Una vez esté completamente cerrado pondremos el pollo en una bandeja que habremos aceitado ligeramente para que no se pegue. Sobre el mismo pollo echaremos un poco de aceite de oliva para que vaya adquiriendo el característico color dorado del asado al horno. Al aceite podemos acompañarle de algunas hierbas aromáticas para que también aporten su toque.

Hay que dejarlo unos 45 minutos por cada lado, pero cuando pasen 15 minutos y para evitar que el pollo se quede seco, podemos ir cubriéndolo del caldo de pollo que tenemos reservado. Si queremos que adquiera más sabor, podemos pinchar al pollo varias veces con el tenedor para que el caldo penetre en la carne.

La parte de la pechuga puede que necesite un poco más de tiempo dado que es donde se acumula más carne y es más gruesa. El último paso es que cuando queden unos 5 minutos, pongamos el grill para que consigamos que la piel quede con un color dorado más intenso y crujiente.

Morcillo de ternera asado

Puede que el morcillo de ternera no sea el corte de carne más apreciado, pero con un adobo, el asado adecuado, y una deliciosa salsa, puede ser más delicioso y tierno que la mejor pieza de primera.

El adobo es una buena manera de ablandar los alimentos (sobre todo la carne) y destacar su sabor, sobre todo si damos con un corte de carne que no es tierno, o no es de primera.

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Cómo hacer callos a la madrileña

Los callos a la madrileña es un plato típico de las tierras madrileñas donde los haya, muy popular en los fríos inviernos, ya que esta receta se tiene que servir muy caliente, para evitar que se solidifique la gelatina que suelta la casquería.

Además, es un plato que me recuerda a mi juventud, cuando mi abuela que vivía en Madrid me lo hizo por primera vez. La receta, por supuesto, la he heredado de ella, pero he hecho mis modificaciones para adaptarla a los nuevos tiempos y paladares.

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¿Cómo cocinar los alimentos de forma segura?

Para los que llevamos cocinando varios años, la seguridad alimentaria es algo inherente a la forma de cocinar. Aunque para muchas personas que empiezan a cocinar, o que no tienen los conocimientos adecuados, puede que les resulte ajeno o que no estén familiarizados con las diferentes medidas que hay que tomar para evitar las enfermedades transmitidas por los alimentos al cocinar.

No es solo competencia de restaurantes, tiendas de comida, o plantas de procesamiento de alimentos, cualquiera puede verse afectado por alguna de estas enfermedades, incluso en casa.

La prevención es la clave, y para ello hay que saber a qué nos enfrentamos, y cómo podemos evitarlo.

Para ello existen diferentes cursos de formación online o presenciales, como el de manipulador de alimentos, que imparten todos los conocimientos necesarios para manipular, cocinar o preparar los alimentos de forma segura.

¿Qué son las enfermedades transmitidas por los alimentos?

Es un problema generalizado causado por el consumo de alimentos y bebidas contaminados, bien sea durante el despiece, el transporte, la manipulación o la cocción.

Más de 200 patógenos (bacterias, virus, toxinas, etc.) están asociados con las enfermedades transmitidas por los alimentos, pero los microorganismos más problemáticos son: Campylobacter, Salmonella, Shigella, Listeria, Escherichia coli, Vibrio, Yersinia, Cryptosporidium, y Cyclospora.

Cientos de casos ocurren anualmente en nuestro país, resultando en hospitalizaciones, e incluso muerte. Algo importante es que no se documentan todos los casos, debido a que no se reportan todos los casos.

Cualquiera puede desarrollar estas enfermedades, pero cierto grupo de personas tienen un mayor riesgo: los niños, los ancianos, las embarazadas y las personas con sistemas inmunológicos suprimidos.

La aparición de las enfermedades transmitidas por los alimentos es generalmente aguda, esto quiere decir que la enfermedad se soluciona sin complicaciones en 72 horas, en la mayoría de los episodios.

La manipulación y preparación adecuada de los alimentos, la higiene personal y la mejora de los métodos de descontaminación de los productos de consumo podrían reducir significativamente el grado de afección y mortalidad de este problema común.

¿Cómo se propagan las enfermedades?

Principalmente, se transmite cuando comemos alimentos que están mal cocinados derivados de animales infectados (es decir, carne, aves, huevos y sus subproductos).

La propagación por "contaminación cruzada" se produce cuando los gérmenes contaminan los alimentos listos para el consumo: por ejemplo, cuando se corta con un cuchillo contaminado, o a través de las manos de un manipulador de alimentos infectado, un alimento que no se va a cocinar más.

Y pueden transmitirse de persona a persona a través de las manos de una persona infectada. También se puede propagar de los animales a los seres humanos.

¿Cómo prevenir las enfermedades causadas por alimentos?

La seguridad alimentaria es extremadamente importante para prevenir las enfermedades transmitidas por los alimentos. Puedes prevenir la mayoría de estas enfermedades cuando conoces y pones en práctica las maneras apropiadas de manipular, almacenar y preparar los alimentos.

Todas ellas se engloban en el curso de manipulador de alimentos, y se explican resumidamente aquí:

Higiene

Lavarse bien las manos con agua y jabón antes de manipular cualquier alimento, después de ir al baño, cambiar pañales y antes de comer, es la primera norma, y la más básica.

Las personas con síntomas de enfermedades transmitidas por alimentos no deben preparar alimentos para los demás miembros de la familia.

Y las personas que tienen síntomas de enfermedades transmitidas por los alimentos, y trabajan como manipuladores de alimentos o cuidan a pacientes, niños o ancianos, no deben trabajar hasta pasadas 48 horas de la desaparición de los síntomas.

Compra

No compres alimentos en paquetes o latas dañadas. Comprueba siempre la fecha de caducidad de los envases, y nunca lo compres si está caducado.

Mantén la carne y el pescado crudo en una bolsa de la compra separada, para evitar que los jugos goteen sobre otros alimentos.

Almacenamiento

Coloca los alimentos perecederos en el frigorífico o congelador inmediatamente después de hacer la compra.

Un almacenamiento inadecuado puede favorecer el crecimiento de bacterias. Los alimentos dentro del frigorífico deben mantenerse a menos de 5º C, y en el congelador a más de -17º C.

Guarda los alimentos crudos (como la carne o el pescado) en recipientes sellados en el fondo de la nevera o congelador para evitar que el líquido gotee o se derrame sobre otros alimentos listos para comer.

Cubre todos los alimentos del frigorífico y congelador para protegerlos de la contaminación.

Preparación

Los alimentos calientes deben mantenerse calientes a más de 60º C. Los alimentos recalentados deben recalentarse rápidamente hasta que todas las partes estén a la misma temperatura.

La descongelación de los alimentos congelados debe hacerse en el frigorífico o en el microondas. Cuanto más tiempo estén a temperatura ambiente, más bacterias pueden multiplicarse.

Compra dos tablas de cortar, una para las carnes, pescados, y mariscos crudos, y la otra para las frutas y verduras frescas. Si sólo tienes una tabla para cortar, lávala bien en agua caliente jabonosa antes de volver a usarla.

Lava bien o pela las verduras y frutas crudas antes de prepararlas y comerlas.

Seca los platos con un paño diferente al que utilizas para limpiarte las manos o la parte superior de la encimera; y lava los paños regularmente en la lavadora.

Cocción

Cocina bien los alimentos para eliminar las bacterias dañinas. Utiliza un termómetro para verificar que las carnes están completamente cocidas. Cocina el pescado hasta que la carne esté opaca y se desmenuce fácilmente con un tenedor. Cocina los huevos hasta que la clara y la yema estén firmes.

Refrigera las sobras tan pronto como sea posible, con la fecha puesta, y utilízalas en los 3 a 5 días siguientes.

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